Detalle de la noticia
Ser joven, o tener alma joven,
implica tener capacidad para soñar,
para crear el futuro y cambiar al
mundo. Suena ambicioso, pero son
sueños, y por eso tienen libertad
para ser soberbios y grandiosos.
Ahora, cuando nos atrevemos a
luchar por ese bichito incesante,
por esas ganas desenfrenadas
de ser empresarias, ese paso
trascendental, hacer un plan de
negocios e intentar cruzar el río...
Ahí es cuando dejamos de ser sólo
grandes pensadoras y pasamos a
ocupar un rol activo en la sociedad.
Pero sin lugar a dudas, necesitamos
contar con ese espíritu que nos
diferencia del resto y nos impulsa a
creernos el cuento de que podemos,y podemos bien.